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domingo, 18 de marzo de 2012

Todo va a estar bien.

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Se acurrucó contra una esquina. Abrazando sus rodillas, sin parar de temblar, dejó caer las primeras lágrimas. Apoyó su cabeza sobre sus brazos, sin poder parar de llorar. Quería desaparecer, no entendía que estaba pasando. Todo a su alrededor estaba destruido, en ese momento sentía que nada era seguro, que algo le iba a pasar. Escuchaba gritos, golpes, cosas horribles. Lloró hasta que sus ojos se secaron, gritó hasta que su garganta no dio más.
De repente todo se silenció, y escuchó una voz decir "No te preocupes si hay una guerra ahí afuera, acá vas a estar bien, yo te voy a cuidar". Esa voz le sonaba muy familiar, pero a la vez sabía que jamás había escuchado algo así. Era tan tranquila, tan linda, tan tierna, tan suave. Subió apenas la vista, y llorando un poco más, le rogó a aquella voz que nunca lo abandonara. Despacito fue cerrando sus ojos. Disfrutando de esa cálida sensación, similar a la de un abrazo; de esos que sólo con amor se sienten. Todo su cuerpo fue invadido por una paz superior a cualquier otra sensación que haya sentido en su vida. Los nervios, el frío y el miedo que tenía se fueron por completo, quedó totalmente adormecido. Fueron unos segundos únicos, que en ese momento se hacían eternos.
Siempre en algún momento de nuestras vidas nos sentimos así. Totalmente abandonados, desolados, impotentes. Todo puede estar echo una miérda, pero siempre alguien nos va a calmar. No digo necesariamente alguien que exista, puede ser abstracto, puede ser una creación nuestra, o podemos ser nosotros mismos. A veces lo único que nos hace falta en un momento así es eso, una voz (aunque sea interior) que nos diga que todo va a estar bien, que nunca nos va a dejar, que nos va a cuidar.
Y quiero decirle GRACIAS a cada persona que en algún momento de mi vida, fue esa voz.

jueves, 15 de marzo de 2012

Ciertas cosas no se pueden negar.

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Fue como si volviese a pisar esa casa por primera vez. Estaba volviendo a conocer a esa persona. Estaba descubriendo su mundo, visto de otra forma. Sentía todo tan frío y vacío. El miedo no me dejaba parar de temblar; sentía ganas de salir corriendo, de desaparecer. Apenas lo vi, todo lo que sentía se intensificó muchísimo más. Traté de resistir, de seguir todo como lo había pensado. Sólo quería escuchar su parte e irme. Todo estaba yendo como yo lo había imaginado, pero en cuanto vi su sonrisa y sentí su mano rozar la mía, algo en mí cedió. Todo se transformó en algo tierno. Pensé que iba a ser distinto esta vez, pero fue volver a enamorarme. Volver a sentir todas esas cosas que sentí la primera vez que lo vi, y mucho más.
Creo que a veces, pase lo que pase, uno no puede cambiar lo que realmente siente. Puede volverse frío, pueden hacerse las cosas de otra manera, o aparentar no sentir nada. Pero siempre va a haber un punto débil dentro nuestro que nos venza.
Y sigan el blog de un amigo, recién empieza :)
www.mundicolorum.blogspot.com 

viernes, 9 de marzo de 2012

Y mi mente se apagó.

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No puedo ni pensar, siento como si mi cerebro ya no funcionara. Mi camino se llena de autos, mis pensamientos se vuelven la niebla que no me deja ver. Todo pasa tan rápido, siento que estoy cada vez más cerca de chocar. Las ganas de vomitar lo que siento aumentan, pero nada sale. En la radio se escuchan voces, el volumen aumenta, no paran de hablar todas a la vez, apenas se entiende. De repente siento mis manos y pies atados. De la nada alguien me tapa la boca, sin dejarme emitir ningún sonido. Veo tanto venir, sin poder evitarlo. Y la impotencia de hacer algo me invade.

A veces uno cree que todo es color de rosa, aún sabiendo que nunca las cosas son así. Y así es el ser humano, un idiota que de alguna forma sigue creyendo que todo es fácil. Pero si uno no creyera en eso, se estancaría, no avanzaría.. Supongo que la vida es así, caer para aprender a caminar. Sinceramente, ya no sé que creer, la vida siempre me va a terminar cagando. Y una parte de mí muere con cada desilución que tengo; por suerte, cuanto menos queda de mí, menos siento, menos duele. Todo se va volviendo más fácil.

jueves, 1 de marzo de 2012

Organizando mi vida.

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Admito que hay veces que no puedo más, me estreso, me desespero, y hasta me dan ganas de mandar todo a la mierda y empezar de cero. Tengo tantas cosas para organizar en mi vida que no encuentro un puto segundo para hacerlo. Me la paso revolviendo recuerdos, tratando de acomodar pensamientos y borrar algunas cosas. Hay tantas cosas que viví hace años y sin embargo siguen molestándome hoy en día. El problema es superan las ganas de dejar todo así, me faltan ganas de empezar a hacer las cosas. Espero algún día poder resolver todo lo que tengo en mi vida y estar más tranquila, no tener que preocuparme por tener tanto dándome vueltas en la cabeza.